
La reunión híbrida ha dejado de ser una solución provisional para convertirse en una estructura permanente en la forma de trabajar de empresas y administraciones. Sin embargo, su consolidación ha puesto sobre la mesa un reto cada vez más evidente: lograr que quienes participan en remoto tengan el mismo nivel de presencia, interacción y capacidad de participación que quienes se encuentran físicamente en la sala.
El mercado refleja esta transformación. El sector europeo de videoconferencias mantiene un crecimiento cercano al 10% anual hasta 2027, con previsiones que sitúan su valor en torno a 3.700 millones de dólares, según estimaciones sectoriales. Más allá de las cifras, el cambio es también cualitativo: las organizaciones ya no se conforman con que la conexión funcione, sino que buscan experiencias capaces de reproducir la dinámica natural de una reunión cara a cara.
Durante años, la reunión híbrida ha generado una brecha silenciosa. Quienes estaban físicamente en la sala compartían contexto, gestos y ritmo de conversación, mientras que quienes intervenían en remoto dependían de encuadres parciales o de una calidad de audio irregular. La tecnología resolvía la conexión, pero no siempre la experiencia.
Reducir la brecha en las reuniones híbridas
En este contexto surge RICOH Meeting Hub 360, un dispositivo todo en uno que combina cámara, micrófono y altavoz en una única unidad diseñada para mejorar la dinámica de las reuniones híbridas. Su planteamiento parte de una premisa sencilla: si el trabajo es híbrido, la experiencia de reunión también debe serlo.
El sistema incorpora visión panorámica de 360 grados, que permite visualizar simultáneamente a todos los participantes en la sala y evita que quienes se conectan en remoto pierdan información visual relevante. A través de su procesamiento inteligente de imagen, el dispositivo identifica automáticamente a los interlocutores activos y ajusta el encuadre para destacar sus intervenciones, facilitando que expresiones, reacciones y lenguaje corporal se perciban con mayor claridad.
“Las reuniones híbridas no pueden generar participantes de primera y de segunda. La experiencia debe ser equitativa para que la conversación funcione”, señala Silvia Ustarroz, Directora de Canal de PFU a RICOH Company, para Iberia.
La experiencia se completa con un sistema de captación de voz omnidireccional con alcance de hasta seis metros, capaz de recoger con precisión las intervenciones de todos los participantes en la sala. La tecnología de control automático de ganancia ajusta el volumen de cada voz para que todas las intervenciones se escuchen con la misma claridad, evitando desigualdades en el audio y facilitando interacciones más ágiles.
Tecnología para reuniones más naturales
Además, el dispositivo incorpora cancelación de eco y reducción de ruido, junto con altavoces de cobertura de 360 grados que distribuyen el sonido de forma uniforme en toda la sala. El resultado es una experiencia de conversación más natural, en la que la interacción entre los participantes se acerca a la dinámica de una reunión presencial.
“El objetivo es que la tecnología desaparezca en segundo plano. Cuando nadie piensa en la cámara o en el sonido, es cuando la conversación fluye de verdad”, añade Silvia Ustarroz.
Más allá de la calidad de imagen y sonido, una de las claves de esta nueva generación de soluciones es la simplificación de la experiencia tecnológica. RICOH Meeting Hub 360 está diseñado bajo un modelo plug & play, de modo que basta con conectarlo a un ordenador mediante USB para iniciar la reunión sin configuraciones complejas ni instalación de software adicional.
El dispositivo es compatible con las principales plataformas de videoconferencia del mercado, entre ellas Microsoft Teams, Zoom, Cisco Webex o Google Meet, lo que facilita su integración en los entornos de trabajo existentes y permite transformar cualquier espacio de trabajo o sala de reuniones en un punto de colaboración híbrida, sin ningún coste de instalación y/o despliegue.En un escenario de equipos cada vez más distribuidos y modelos de trabajo flexibles, el reto de las organizaciones ya no es únicamente conectarse, sino crear experiencias de reunión capaces de reducir la distancia —física y perceptiva— entre quienes participan en una misma conversación, independientemente de dónde se encuentren.