
Coincidiendo con el mes de la mujer, la Fundación Inspiring Girls pone el foco en el impacto que tiene contar con referentes femeninos en etapas tempranas para ampliar las expectativas académicas y profesionales de niñas y adolescentes. Para ello, comparte la experiencia de tres jóvenes que participaron en actividades de la Fundación y que hoy identifican esos encuentros como un punto de apoyo en el momento de definir su futuro académico.
La forma en que una niña imagina su futuro profesional sigue estando condicionada por su entorno y los referentes que conoce. Aunque las mujeres son mayoría en el alumnado universitario en España, solo representan el 28 % en ingeniería y el 17 % en informática[1]. A escala internacional, UNESCO cifra en un 35 % las graduadas en STEM y en un 22 % su presencia en empleos vinculados a estos ámbitos en países del G20.
Parte de esta desigualdad se configura en etapas tempranas, cuando muchas niñas todavía construyen sus expectativas profesionales bajo referentes limitados y condicionantes culturales muy presentes. Con ese foco trabaja la Fundación Inspiring Girls, que en España ha realizado actividades en las que han participado más de 63.000 niñas gracias a una red de más de 9.000 mujeres referentes de diversos sectores.
Un referente a tiempo puede cambiar una decisión
Sofía García-Escribano Camino, Laura Laín Ruiz y Valeria Juárez Martín, estudiantes y participantes de actividades llevadas a cabo por la Fundación, coinciden en ese punto inicial en el que existe interés, pero todavía no una dirección definida. Sofía sentía afinidad por las ciencias desde pequeña, aunque al avanzar en su etapa escolar aparecieron dudas al descubrir otros ámbitos que también le atraían. Laura se veía cerca de perfiles técnicos, pero sin una idea clara de hacia dónde orientar ese interés. Valeria, por su parte, sabía que le atraían las áreas científicas y tecnológicas, aunque todavía sin traducirlo en una elección concreta.
En los tres casos hubo un momento concreto en el que escuchar otras trayectorias ayudó a ordenar esas intuiciones. Sofía lo sitúa en una sesión del Club Financiero organizado por Inpiring Girls junto a BlackRock y profesionales de este sector. Más allá del contenido, recuerda el impacto que le produjo comprobar que muchas de aquellas mujeres habían construido carreras poco lineales y habían llegado a posiciones de responsabilidad desde recorridos diversos.
Laura recuerda especialmente una actividad de este mismo club, celebrada en la CNMV. Lo que más le llamó la atención no fue solo el contenido de la jornada, sino “el carisma y la iniciativa que tenían” las portavoces, que le mostraban un ámbito profesional que hasta entonces solo había podido observar desde fuera.
En el caso de Valeria, ese punto de inflexión llegó en el Programa Liderazgo y Empresa de Inspiring Girls al que acudió con 14 años. “Fue la primera vez que vi a mujeres que habían llegado a puestos muy altos en sus carreras profesionales compartiendo su experiencia”, recuerda. Aquella jornada hizo que ciertas trayectorias dejaran de parecer tan lejanas.
Elegir carrera también es aprender a confiar
Ninguna de las tres describe una decisión inmediata. Más bien hablan de un proceso en el que las dudas convivieron durante un tiempo con la sensación de estar acercándose a algo que encajaba.
Sofía terminó eligiendo Ingeniería Industrial en bachillerato, cuando entendió que esa carrera le permitía mantener abiertas distintas posibilidades ligadas a tecnología e innovación. Laura encontró en Finanzas y Contabilidad un terreno que reunía el interés que había despertado en aquellas primeras sesiones sobre mercados, banca y empresa. Valeria optó finalmente por Ingeniería Naval, una carrera que durante años había percibido como exigente y distante, hasta comprobar que respondía a un interés sostenido y real.
Las tres coinciden en que el momento de elegir estuvo acompañado de incertidumbre, exigencia académica y la necesidad de confirmar poco a poco que el camino elegido era el adecuado.En palabras de Laura, “no lo tenía al 100 % claro, pero fui descubriendo poco a poco qué me interesaba de verdad”.
Lo que cambia cuando una posibilidad se vuelve visible
Ese impacto también aparece reflejado en la investigación desarrollada junto a Universidad CEU San Pablo sobre el modelo de intervención de Inspiring Girls. El estudio concluye que las sesiones con referentes femeninos mejoran de forma significativa la percepción de capacidad en matemáticas, aumentan el interés por carreras STEM y reducen el peso de los estereotipos de género en la elección académica.
En ese sentido, Marta Pérez Dorao, presidenta de la Fundación, subraya que el cambio empieza antes de que llegue el momento de elegir carrera: “abrir horizontes profesionales en edades tempranas tiene un efecto directo en cómo las niñas interpretan sus capacidades y su lugar en la sociedad. Por eso es importante intervenir antes de que los estereotipos condicionen decisiones que después parecen individuales, pero que muchas veces nacen de referencias muy limitadas”.