
Imaginemos a un viajero explorando un rincón remoto andino, se trata de un viaje lleno de aventuras y nuevas experiencias que en definitiva transformarán su visión del país sudamericano por siempre. Para este viajero, el lugar en donde decide hospedarse no es cualquier cosa, pues es consciente de que su habitación se transforma en un epicentro de experiencias culturales inolvidables que fusiona tradición y modernidad. Esta escena, cada vez más común en la región, ilustra cómo la hospitalidad moderna en Latinoamérica se está democratizando, expandiéndose más allá de los hoteles tradicionales para convertir cualquier espacio con una cama en un núcleo de experiencias inolvidables para las y los viajeros.
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