Hoy leemos… En plena noche, de Mikel Santiago

Hay libros que comienzan como un susurro y otros que arrancan como un golpe seco. En plena noche pertenece a esta segunda categoría. Desde las primeras páginas, Mikel Santiago nos sumerge en una historia donde el pasado y el presente se entrelazan de forma inquietante, recordándonos que hay recuerdos que nunca se apagan del todo, por mucho tiempo que pase.

La novela nos lleva hasta Illumbe, un pequeño pueblo del norte que ya se ha convertido en un escenario reconocible para los lectores del autor. Un lugar aparentemente tranquilo, pero cargado de silencios, miradas esquivas y secretos enterrados. Allí ocurrió algo hace más de veinte años, una noche lluviosa tras un concierto de rock, un suceso que marcó para siempre a quienes estuvieron implicados y que nunca llegó a resolverse del todo.

El eje de la historia es Diego Letamendia, músico de éxito y antigua estrella local. En su juventud fue el líder de una banda de rock que llenaba salas y soñaba con llegar lejos. Aquella noche, después de un concierto que debía ser una celebración, su vida cambió para siempre: Lorea, su novia, desapareció sin dejar rastro. No hubo testigos claros, no hubo respuestas definitivas, solo rumores, sospechas y una culpa que se fue instalando poco a poco en la memoria colectiva del pueblo… y en la de Diego.

Tras aquel episodio, Diego se marchó. Huyó de Illumbe, de las miradas acusadoras y de un pasado que le resultaba insoportable. El tiempo pasó, la fama llegó y la música le dio una nueva vida lejos de casa. Sin embargo, hay heridas que no cicatrizan, y el regreso inesperado de Diego al pueblo, muchos años después, abre de nuevo una historia que parecía dormida pero que nunca estuvo cerrada del todo.

Conviene destacar que En plena noche es la segunda novela de la serie Illumbe, un universo narrativo propio en el que Mikel Santiago vuelve a demostrar su habilidad para convertir un pequeño pueblo en el escenario perfecto del suspense. En esta ocasión, el foco se amplía gracias a los miembros de la banda Deabruak, compañeros inseparables de Diego en su juventud. Cada uno de ellos representa una forma distinta de haber afrontado el pasado: el que se quedó anclado en aquellos años, el que intentó rehacer su vida lejos de la música, el que guarda silencios incómodos y el que parece saber más de lo que cuenta. La relación entre ellos, marcada por la complicidad, los reproches y los recuerdos compartidos, añade profundidad a la historia y refuerza la sensación de que lo ocurrido aquella noche no solo afectó a una persona, sino a todo un grupo unido por la música y por un secreto que nunca terminó de desaparecer.

Uno de los grandes aciertos de En plena noche es la construcción de los personajes, todos ellos arrastrando su propia carga emocional. Diego no es solo un músico exitoso que regresa al lugar del trauma, sino un hombre marcado por la duda, por la sensación constante de que quizá pudo haber hecho algo más. El lector acompaña sus pensamientos, sus recuerdos fragmentados y sus intentos por recomponer una noche que se le escapa entre los dedos.

La narración avanza alternando pasado y presente con naturalidad, permitiendo que el lector vaya reconstruyendo los hechos poco a poco. Cada salto temporal añade una nueva capa a la historia y obliga a replantearse lo que se creía cierto. Nada es completamente fiable, y esa sensación de incertidumbre se convierte en uno de los motores más potentes de la novela.

La música tiene un papel fundamental en la trama. No solo como telón de fondo, sino como elemento emocional que conecta a los personajes con sus recuerdos. Canciones, ensayos, conciertos y noches interminables forman parte del ADN del relato. La música es refugio, pero también recordatorio de todo lo que se perdió aquella noche.

A medida que la investigación avanza y los recuerdos se reactivan, el lector empieza a sospechar de todos. Las piezas parecen encajar, pero siempre hay algo que no termina de cuadrar. Santiago juega con el ritmo y la información, dosificando las pistas y manteniendo la tensión de forma constante. Cada capítulo empuja a seguir leyendo, a avanzar un poco más, convencido de que la verdad está cerca… aunque nunca tanto como parece.

Y es precisamente ahí donde En plena noche demuestra su fuerza: en la capacidad de mantener el misterio vivo hasta el final. La resolución no llega de forma precipitada ni evidente; se construye con paciencia, obligándonos a revisar todo lo leído y a mirar de nuevo a los personajes con otros ojos. Cuando por fin se revela qué ocurrió realmente, el lector entiende que el viaje ha merecido la pena.

En definitiva, En plena noche es una novela absorbente, intensa y emocional. Un thriller que no se limita a buscar al culpable, sino que explora las consecuencias del silencio, del paso del tiempo y de las decisiones que nos persiguen durante años. Una historia que te atrapa desde el inicio y no te suelta hasta la última página, porque no puedes dejar de leer hasta conocer la verdad de aquella noche.

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