Hoy leemos… El mentiroso, de Mikel Santiago

El mentiroso es una novela que atrapa desde sus primeras páginas, no solo por su planteamiento de misterio, sino por la inquietud moral que atraviesa toda la historia. El propio título ya funciona como una advertencia: en esta novela nada es del todo fiable, nadie dice siempre la verdad y, en muchos casos, las mentiras acaban teniendo consecuencias que se arrastran durante años. Mikel Santiago construye así un thriller que no se limita a descubrir un crimen, sino que reflexiona, de forma sencilla pero efectiva, sobre el peso de la mentira.

La historia está ambientada en Illumbe, un pueblo ficticio de la costa vasca que se convierte en un escenario perfecto para este tipo de relato. Como primera novela de una trilogía, El mentiroso sienta las bases de un lugar marcado por los silencios, las medias verdades y los secretos compartidos. Illumbe no es solo el fondo de la acción: es un espacio donde las mentiras se esconden con facilidad y donde el pasado nunca termina de quedar enterrado.

El punto de partida es tan desconcertante como eficaz. Álex, el protagonista, despierta herido en una fábrica abandonada sin recordar qué ha sucedido en las últimas horas. Junto a él hay un cadáver, y todas las circunstancias parecen jugar en su contra. Desde ese momento, el lector acompaña a Álex en una investigación forzada, marcada por la confusión y la desconfianza. No solo duda de los demás, sino también de sí mismo y de su propia memoria, lo que añade una tensión constante a la narración.

Álex es un protagonista creíble precisamente por sus debilidades. No es un héroe clásico ni un detective brillante, sino una persona corriente atrapada en una situación límite. A lo largo de la novela, se ve obligado a mentir, a ocultar información y a tomar decisiones cuestionables para protegerse. Y aquí es donde el título cobra especial importancia: las mentiras se encadenan unas a otras, y cada una de ellas complica un poco más la situación. El lector tiene la sensación de que, cuanto más se miente, más difícil resulta escapar de las consecuencias.

Los personajes secundarios contribuyen a reforzar esta idea. Amigos, conocidos y vecinos de Illumbe aparecen rodeados de ambigüedad, dejando claro que en un pueblo pequeño todos saben más de lo que dicen. Muchos de ellos arrastran viejas culpas relacionadas con un crimen ocurrido años atrás, un suceso que marcó al pueblo y que nunca llegó a resolverse del todo. Esa mentira colectiva, mantenida durante tanto tiempo, es uno de los grandes motores de la historia.

La novela alterna con habilidad el presente de la investigación con los hechos del pasado, mostrando cómo una mentira puede prolongarse durante años y acabar afectando a varias generaciones. A medida que se van revelando nuevas pistas, el lector comprende que el verdadero misterio no es solo quién cometió el crimen, sino por qué tantos personajes decidieron callar o falsear la verdad. La tensión no proviene únicamente del suspense, sino de la certeza de que la verdad, tarde o temprano, siempre termina saliendo a la luz.

El estilo de Mikel Santiago es sencillo y directo, lo que facilita una lectura rápida y muy visual. Los capítulos cortos y el ritmo ágil hacen que la novela avance con facilidad, sin perder intensidad. No busca un lenguaje complejo ni grandes florituras, sino contar una historia de forma clara y efectiva, dejando que el peso recaiga en la trama y en los dilemas morales de los personajes.

La resolución final está bien construida y resulta coherente con el mensaje que la novela ha ido desarrollando. Sin desvelar detalles, puede decirse que el desenlace refuerza la idea central del libro: las mentiras nunca son una buena solución. Como dice el refrán, se coge antes a un mentiroso que a un cojo, y El mentiroso demuestra que, aunque la verdad pueda tardar, siempre acaba alcanzando a quienes intentaron ocultarla.

En definitiva, El mentiroso es un thriller absorbente y bien planteado, que va más allá de la simple investigación criminal. Es una historia sobre la culpa, el silencio y las consecuencias de mentir, tanto a los demás como a uno mismo. Como inicio de la trilogía de Illumbe, deja una sensación clara: en ese pueblo aún quedan muchas verdades por descubrir… y muchas mentiras que pagar.

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