
En un escenario global cada vez más interconectado, las posibles interferencias en las señales GPS emergen como una amenaza significativa que plantea riesgos tanto para la seguridad aérea como para la integridad de los sistemas tecnológicos. ¿Quién sería responsable si un avión fuera engañado para volar hacia una zona de guerra? Esta pregunta cobra relevancia en medio de señales emergentes de interferencia en el Medio Oriente, donde las tensiones geopolíticas ya están en juego.
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