
Los continuos avances de la tecnología han amenazado con acabar con las contraseñas a lo largo de los años, pero hasta ahora ninguna lo ha conseguido. Eso deja a la mayoría de los usuarios con un problema, ya que las contraseñas son un riesgo potencial para la seguridad, una mala noticia cuando te das cuenta de lo que protegen: todo. Desde las aplicaciones de mensajería y redes sociales hasta las cuentas de streaming o aplicaciones para utilizar el transporte público. A esto se añade el hecho de que muchas personas no utilizan la autenticación de doble factor ni siquiera en sus cuentas online más valiosas, como pueden ser las financieras o bancarias.
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