Los robotaxis ya están en las ciudades, pero con problemas de seguridad

Henry Ford popularizó las cadenas de montaje, un primer paso del camino que aún hoy en día se sigue transitando, el de la automatización. Un proceso que se va extendiendo por todos los sectores y que ahora ha llegado hasta el mundo del taxi, 2022 será el año de la consolidación de los robotaxis.

Desde la ilusión de los primeros autómatas, el ser humano ha fantaseado con construir máquinas que reproduzcan trabajos humanos, liberándose así de las tareas más pesadas o mecánicas. En las fábricas, los trabajadores humanos conviven con máquinas desde hace décadas, ahora la automatización también está llegando al sector del transporte, en concreto al de los taxis en grandes ciudades.

Sin embargo, “el hecho de que un vehículo pueda ser controlado completamente por la inteligencia artificial abre el debate de la seguridad en el que tanto las empresas privadas como los organismos públicos de todo el planeta tenemos que alcanzar una serie de acuerdos básicos, puesto que cualquier máquina conectada a Internet, ya sea un ordenador, un teléfono móvil o un coche, puede ser hackeado”, apunta Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager de Panda Security.

China va en cabeza integrando taxis autónomos
El año pasado, Shanghái, China, permitió a la empresa AutoX poner en funcionamiento su servicio privado de RoboTaxi. A través de una aplicación, AutoNavi de Alibaba, cualquiera puede pedir este tipo de taxista ‘sintético’. Compitiendo en la misma urbe también se encuentra la plataforma DiDi, aunque aún ninguna cuenta con coches autónomos de categoría 5, es decir, con vehículos en los que la conducción es completamente autónoma y no es necesario volante, pedales ni presencia humana.

Es decir, el sistema de estos coches aún depende de contar con una persona, un conductor que sólo intervendrá en caso de emergencia, aunque lo más habitual es que este no toque los mandos del vehículo en ningún momento del trayecto. La tecnología implicada en estos robotaxis (inteligencia artificial, algoritmos, escáneres, GPS, un sistema de detección láser llamado LiDAR), es capaz de acudir al punto de recogida fijado por el usuario y cliente, realizar el viaje y esquivar otros coches y viandantes, de forma completamente autónoma.

San Francisco autoriza a dos empresas de robotaxis
Después de varios meses de pruebas, Waymo, perteneciente a Alphabet (cuya filial es Google), y Cruise (perteneciente a General Motors) han sido autorizadas por el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) de California para ofrecer sus servicios de coches sin conductor por la ciudad de San Francisco, EEUU. Aunque con restricciones horarias, pudiendo circular solo de 10 de la noche a 6 de la mañana, y de velocidad, no pudiendo superar los 48 kilómetros por horas.

Esta decisión se debe a que aún se está observando, con precaución, cómo se integran estos vehículos autónomos en la circulación, por eso se ha escogido una franja horaria en la que hay menos coches y menos peatones. Aunque como en el caso de las plataformas asiáticas, estos robotaxis también contarán con la presencia de un conductor que tomará el control del vehículo en caso de emergencia.

También cada compañía tiene una serie de diferentes condiciones, por ejemplo, Waymo podrá ofrecer servicios en los condados de San Francisco y San Mateo, en concreto, el DMV también le ha autorizado poder circular a más velocidad (hasta los 105 kilómetros hora). La razón es que está empresa empezó a probar sus coches antes que Cruise, por lo que tienen más experiencia con la integración con tráfico real.

Waymo lleva desde 2017 probando estos vehículos en la ciudad de Phoenix, EEUU, y desde 2018 testea vehículos de categoría 5 entre pequeños grupos de usuarios, es decir, coches autónomos sin conductor de emergencia, como parte del programa Waymo One.

Aparecen los primeros problemas
Al parecer, según recoge The Next Web, los coches de Waymo parecen haber tenido problemas con la Decimoquinta Avenida de San Francisco, una avenida sin salida. Según relatan vecinos de la zona, los coches autónomos se meten en esta avenida hasta el final y hacen una maniobra para darse la vuelta, algo que repiten uno tras otro, llegando incluso a formarse una cola en la vía sólo de este tipo de vehículos.

Al parecer el problema parece estar en lo estrictos que son estos vehículos, respetan de tal forma las normas de tráfico que recorren la avenida entera antes de realizar la maniobra, algo que un ser humano no haría, empleando el sentido común al principio de la misma, cuando viera que no tiene salida. Puliendo un poco los algoritmos de este servicio, podrán evitarse estas situaciones, ya que son cosas concretas de ciertas zonas o rutas.

Una tecnología a la que aún le quedan años de desarrollo
La tecnología de los coches sin conductor lleva años desarrollándose y a pesar de sus avances, aún queda tiempo antes de que se integren con normalidad esta clase de vehículos con el tráfico normal. Algunos sistemas híbridos como el Autopilot de Tesla son una buena solución mientras la tecnología definitiva llega. Ofreciendo al conductor una protección extra, detectando posibles obstáculos, pero siempre como complemento a este y no como sustituto.

Problemas de seguridad
Los procesos autónomos en un dispositivo conectado a Internet siempre conllevan un peligro, si encima se trata de un vehículo con personas en su interior, la seguridad de los sistemas puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Un aspecto contemplado por el proyecto europeo ‘Fomento de la aceptación y la confianza en la movilidad autónoma’: “A pesar de los avances tecnológicos en el transporte conectado y automatizado, la transformación total del transporte existente en un sistema totalmente autónomo está aún a décadas de distancia”.

Investigadores de Tencent Security Lab Keen consiguieron alterar la tecnología del sistema Autopilot de Tesla, que consiguieron manipular el código para abrir y cerrar puertas, encender las luces y el limpiaparabrisas, controlar el volante y hasta apagar el motor del coche. De forma inalámbrica, consiguieron controlar el sistema de dirección a través del sistema Autopilot incluso en el caso de que el propio conductor no tuviera este sistema activado. Aunque según comunicó Tesla, este error fue subsanado con una actualización.

“Todavía quedan tecnologías que desarrollar pero sobre todo, las empresas tienen por delante un desafío en torno a la ciberseguridad de los coches autónomos, con sistema que han de estar conectados con el exterior, pero lo suficientemente blindados como para que nadie externo pueda conectarse, convirtiendo así el coche autónomo en un arma contra sus pasajeros o contra otros peatones o vehículos”, apostilla Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager de Panda Security.

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