
Compras falsas, notas de gastos infladas, uso de servicios para fines personales… Son engaños habituales cometidos por algunos empleados que perjudican a la empresa y a sus propios compañeros de trabajo.
El fraude interno tiene graves repercusiones económicas (las compañías nacionales pierden 730.000€ al año según datos publicados por ACFE España) y también laborales. La prueba de estas últimas es que el 15% de las firmas españolas no entregaría a sus empleados tarjetas corporativas para la gestión de sus gastos.
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