Bitnovo: ¿Qué hay que saber de las criptomonedas tras su primera pandemia?

Se ha cumplido el primer aniversario de la penúltima vez que muchos volvieron a dar por muertos a bitcoin y al resto de criptomonedas. El descalabro bursátil producido por el comienzo de la pandemia afectó a todos los mercados y repercutió especialmente en el de las criptomonedas. Entre el 12 y el 13 de marzo de 2020 y agravado por una crisis de liquidez, se produjeron caídas en la valoración cercanas al 50%. Aquella madrugada bitcoin tocó los 3.600 dólares en algunas casas de cambio. Hoy cotiza por encima de los 50.000 dólares, habiendo superado puntualmente los 60.000. ¿Qué ha pasado en este último año?

Un conjunto de factores ha tenido como consecuencia este incremento del precio del bitcoin, para muchos sorprendente, desmesurado y exageradamente veloz:
● El principal factor ha sido la entrada de inversores institucionales. La escalada de precio de finales de 2017 fue generada por pequeños inversores, muchos de los cuales se subieron a una ola no porque tuvieran conocimiento de la tecnología subyacente, sino arrastrados por una corriente especulativa que los llevó a pensar que iban a multiplicar su dinero de manera fácil. Más de tres años después, sólo los pocos que tuvieron paciencia la han visto recompensada, virtud que en la mayoría de los casos venía dada por saber dónde estaban invirtiendo, tener fe en las posibilidades que esta tecnología ofrece, aparte de por supuesto solo invertir lo que no necesitaban y se podían permitir perder.

Ahora una buena parte del volumen viene de la mano de grandes empresas y corporaciones, que ven a bitcoin y otros criptoactivos no sólo como un refugio o como una reserva de valor y que algunas ya recomiendan para diversificar portfolios, sino como una posibilidad real de estar ante una evolución del dinero tal y como lo conocíamos, una nueva forma de almacenar y transmitir valor. MicroStrategy, Square, Tesla, Paypal o Visa son ejemplos de empresas tecnológicas que quizá estén adelantándose a este cambio de paradigma, unas para directamente invertir y otras para incorporarlas en sus operaciones.

● Los avances en regulación han ayudado a abrir la puerta a estos inversores institucionales. En Europa esperamos este año la entrada de MiCA, el reglamento para mercados de criptoactivos, de modo que existan unas reglas de juego comunes en los estados miembros de la UE para dar seguridad tanto a usuarios como a empresas reguladas que podrán competir en igualdad de condiciones.

● La educación financiera y el lento pero cada vez mayor conocimiento sobre las criptomonedas, sus beneficios y el amplio abanico de soluciones que ofrecen, van permitiendo que la gente profundice en estas opciones para así poder decidir. Lo vemos en los medios, donde no sólo se hacen eco de la volatilidad del precio, ya hay titulares en los que se habla de finanzas descentralizadas (DeFi), de aplicaciones blockchain, e incluso de NFTs, los tokens no fungibles por sus siglas en inglés que actualmente se están poniendo de moda en el mundo del arte, entre otros muchos.

● Las medidas económicas tomadas para paliar los efectos de la pandemia mundial probablemente también hayan influido de manera indirecta en el incremento de la demanda de las criptomonedas. Los estímulos de los bancos centrales, hasta el punto de que, por ejemplo, casi el 25% de los dólares en circulación se emitieron en 2020, puede que hayan colaborado en esa labor de educación financiera.

La población se va dando cuenta de que nadie emite dinero gratis, de que se produce una merma en su poder adquisitivo, de que sus ahorros se diluyen en una masa monetaria tradicional que crece sin control y buscan alternativas. Y descubren bitcoin, un dinero que no se devalúa, sino que se aprecia en el tiempo, con una emisión controlada y programada, no alterable o manipulable sin el consenso de la mayoría de la red.

● Por último, un factor intrínseco a Bitcoin: el halving. En mayo de 2020 se produjo por tercera vez este evento programado en su protocolo, en el que cada 210.000 bloques (aproximadamente 4 años), se reduce a la mitad la emisión en forma de recompensa en bitcoins que perciben los mineros cuando cada 10 minutos de media, resuelven un puzle matemático para para poder añadir un nuevo bloque a la cadena. Actualmente ya se han emitido casi el 89% de los bitcoins en circulación y si se quieren obtener, sólo hay dos maneras: conseguir minar los que quedan o que alguien te venda los que posee, y cuando un bien es escaso, sabemos lo que ocurre con su precio.

Por: Javier Castro-Acuña, business controller de Bitnovo

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