Aldeas Infantiles SOS detecta altos niveles de estrés y de angustia en los niños y las niñas de Lesbos

Aldeas Infantiles SOS ha retomado su actividad en el campo de refugiados de Kara Tepe, en la isla griega de Lesbos, que había quedado suspendida temporalmente debido al incendio que redujo a cenizas el campo de Moria. Asimismo, la organización trabaja con las autoridades locales y otras ONG para asistir a los miles de personas que vivían en Moria y se encuentran ahora en la calle. Aldeas recuerda que los niños y las niñas son las víctimas más vulnerables de la crisis migratoria y de asilo que vive Europa desde 2015 y pide a los Gobiernos de la UE una respuesta que respete la legislación internacional y los derechos humanos.

Aldeas Infantiles SOS continúa con su trabajo en el campo de refugiados de Kara Tepe, en Lesbos, cuyos servicios fueron suspendidos durante 24 horas debido a los incendios en el campo vecino de Moria y la consecuente tensión social generada en la isla. Allí proporciona atención psicosocial y educativa a niños refugiados y apoyo a sus familias con la crianza. Los profesionales de la organización han detectado altos niveles de angustia y estrés en los niños y niñas tras los recientes acontecimientos y han incrementado su actividad en el área de la recuperación psicológica.

Asimismo, la organización de atención directa a la infancia está facilitando apoyo a las personas que vivían en Moria y ahora se encuentran en la calle, mediante la distribución de agua, artículos de primera necesidad, pañales y kits de higiene. En colaboración con las autoridades locales y otras ONG en la zona, Aldeas trabaja para que estas personas reciban apoyo y puedan cubrir sus necesidades básicas.

Mientras en la isla se vive una tragedia anunciada que afecta al menos a 4.000 menores, 400 de los cuales se encontraban solos y ya han sido trasladados a la parte continental del país, Aldeas Infantiles SOS recuerda que la crisis migratoria y de asilo que afronta Europa desde 2015 tiene en los niños y las niñas a sus víctimas más vulnerables, en especial a aquellos no acompañados por adultos. Si bien el derecho internacional les otorga protección especial y prioridad, lo que encuentran es desamparo y peligro. En todo el mundo, los menores representan casi la mitad de los más de 70 millones de personas que han tenido que huir de sus hogares debido a conflictos, inestabilidad o catástrofes. Un alto porcentaje de ellos viaja solo, siendo especialmente vulnerable a la explotación y el abuso, así como a ver dañada su salud mental.

Violación de la legislación internacional
Los niños y niñas refugiados en Grecia, incluidos los no acompañados, están alojados en campos de refugiados y grandes centros de recepción, que no son apropiados para proporcionar la atención, la protección, el apoyo y la educación que necesitan y a los que tienen derecho. Además, las políticas locales y las demoras burocráticas dificultan que los menores no acompañados se reúnan con sus familias. Sin el apoyo adecuado, es muy probable que se enfrenten a medio y largo plazo a dificultades a nivel educativo e incluso a la exclusión social.

En demasiados casos, la carencia de un refugio adecuado les convierte en víctimas de la explotación, el abuso y la violencia. Así, estos menores, que huyen de la guerra y el hambre en sus países de origen, están expuestos a altos niveles de estrés antes de su partida, durante su viaje y al llegar a su destino, lo que incrementa la probabilidad de que desarrollen enfermedades de salud mental.

Aldeas Infantiles SOS recuerda que los refugiados tienen derecho a protección en virtud del derecho internacional. Protegerlos es una obligación que no puede estar sujeta a negociación. En estos momentos, en Grecia se están violando los Convenios de Ginebra (Protocolo I), la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Todos ellos reconocen la especial vulnerabilidad de la infancia y determinan que los niños en peligro requieren un tratamiento especial.

En 2015 se estableció un sistema de cuotas que ha sido incumplido por los países de la Unión Europea. Los gobiernos están dando la espalda a estos niños y niñas que buscan seguridad. Deben compartir la responsabilidad de asegurar su cuidado y protección.

Aldeas Infantiles SOS llama a los Gobiernos de la Unión Europea a realizar un cambio de política y apostar por compartir responsabilidades y ofrecer una respuesta digna a las necesidades de las personas inmigrantes y refugiadas en conformidad con sus compromisos legales y éticos, para evitar tragedias como las de Moria.

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