Aldeas Infantiles SOS reivindica la importancia de la educación de 0 a 3 años en el desarrollo infantil

Cuando arranca el curso escolar para los alumnos de 0 a 3 años entre medidas de seguridad y dudas sobre la conveniencia de escolarizar o no a los más pequeños, Aldeas Infantiles SOS subraya la importancia de la educación temprana en el desarrollo cognitivo, físico y psicosocial, así como su función en la eliminación de desigualdades. La organización, que ha abierto los cinco Centros de Educación Infantil que tiene en España, reclama medidas para facilitar el acceso de los niños y niñas en situación de vulnerabilidad a este tramo educativo.

Pese a no tener carácter obligatorio, la educación infanil es crucial en el desarrollo evolutivo de niños y niñas, además de favorecer el rendimiento educativo en niveles posteriores. En el ciclo de 0 a 3 años se sientan las bases para su correcto crecimiento intelectual, físico, psicomotor, emocional y social. Se adquieren habilidades y destrezas que se van consolidando en el segundo ciclo y no solo los preparan para afrontar con éxito las enseñanzas de la Educación Primaria, sino que tienen efecto a largo plazo.

“Para los niños y niñas en situación de vulnerabilidad, además, compensa las carencias que puedan tener en casa, aportándoles los estímulos necesarios para su correcto desarrollo”, asegura el presidente de Aldeas Infantiles SOS, Pedro Puig. Al mismo tiempo, la educación infantil actúa como herramienta de compensación de las desigualdades, permitiendo la conciliación laboral y reduciendo la brecha de género.

Aldeas Infantiles SOS ha reabierto los cinco Centros de Educación Infantil con que cuenta en nuestro país, ubicados en Cuenca, Granada, San Lorenzo de El Escorial (Madrid), Santa Cruz de Tenerife y Zaragoza, en los que cada año proporciona atención educativa y asistencial a más de 362 niños y niñas. A ellos acuden familias que necesitan conciliar la vida laboral y familiar y otras derivadas por los Servicios Sociales que están atravesando situaciones de vulnerabilidad. “Esta diversidad enriquece y favorece la integración”, sostiene Pedro Puig.

Los centros han adoptado todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los pequeños, empezando por la elaboración de un Plan de Contingencia y otro de inicio de curso, según establece la Administración. Se trata de proteger y dar seguridad a los niños y niñas y a sus familias, a la vez que agilizar las respuestas ante las distintas situaciones.

En este sentido, también se han marcado tiempos de acceso, cambios de calzado y toma de temperatura a la entrada, además de mantener la distancia social entre y con las familias y definir un protocolo especial de limpieza. La organización ha creado el concepto de “aulas islas“, que no se pueden mezclar entre sí, ni siquiera en las zonas comunes, ahora delimitadas por espacios creados en base a las características evolutivas de cada grupo. Una de las señas de identidad de estos centros es el trabajo con las familias, que ahora ven limitado su acceso a los mismos pero no el apoyo que continuan recibiendo y que en ocasiones se materializa por vía telemática.

Plazas insuficientes, inequidad y miedo a la COVID-19
A pesar de la importancia de este tramo educativo, en nuestro país las plazas son insuficientes y no siempre gratuitas, lo que a menudo deja fuera a las familias más desfavorecidas. De hecho, la tasa de escolarización en el primer ciclo de Educación Infantil entre los niños y niñas de familias con menos recursos económicos es de solo el 26,3 % frente al 62,5 % de las clases media y alta.

En este inicio de curso, además, la falta de actividad de los centros durante el confinamiento junto al miedo de las familias a los rebrotes están poniendo en riesgo la continuidad de muchos de ellos, lo que reduciría aún más la oferta educativa en la etapa de 0 a 3 años, que en el curso 2019-2020 concentró a casi 469.000 alumnos. Precisamente, en este ciclo, el 48% de las escuelas infantiles autorizadas son de titularidad privada; pymes y micropymes cuyo cierre tendría un impacto dramático en una pérdida de plazas difícilmente recuperable a corto plazo.

Por eso, Aldeas Infantiles SOS reclama las siguientes medidas:

  1. Aumentar progresivamente, en los próximos 4 años, la oferta de plazas públicas (hasta 70.000) en Educación Infantil 0-3.
  2. Garantizar el acceso a los niños y niñas en situación de riesgo de pobreza y/o exclusión social mediante becas y tarifación social.
  3. Priorizar la equidad en los criterios de acceso puntuando más la monoparentalidad o la renta familiar.

La organización de atención directa a la infancia recuerda que “asegurar que todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y educación preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza Primaria” es una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4 a alcanzar de aquí a 2030.

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