España, el segundo país europeo que más plásticos vierte al mar Mediterráneo con 126 toneladas diarias

varios_tapp-water_plasticosLa organización de periodismo Orb Media llevó a cabo a finales del año pasado uno de los mayores estudios sobre el agua embotellada y agua del grifo realizados hasta el momento. Los análisis arrojaron a la luz un escalofriante resultado: el 92% del agua embotellada y el 83% del agua del grifo están contaminadas con microplásticos.

Las partículas de microplásticos más pequeñas encontradas en el agua analizada eran de 2,5 micrómetros, aunque la mayoría eran considerablemente mayores. En el agua embotellada, se analizaron 250 botellas de agua de 9 países diferentes, se detectaron un promedio de 40 partículas de plástico por galón (3,78 litros), cada una más grande que el ancho de un cabello humano. Un estudio previo realizado también por Orb Media, puso de manifiesto que el 94% del agua del grifo en EEUU y el 72% en Europa contenían microplásticos.

¿Son peligrosos los microplásticos para la salud?
Todavía no hay evidencia científica de que estas partículas sean peligrosas para la salud humana. Sin embargo, son fáciles de ingerir dado su pequeño tamaño, y actualmente son objeto de estudio por parte de la Organización Mundial de la Salud. De hecho, según informes recientes, los microplásticos ya han llegado a nuestra sal de mesa, el pescado que consumimos, y hasta el aire que respiramos. Aunque aún se desconoce su impacto en nuestra salud a largo plazo.

¿De dónde provienen?
El origen de estas pequeñas partículas sintéticas provenientes de derivados del petróleo puede ser involuntario, por el desgaste de piezas de plástico más grandes, o puede fabricarse deliberadamente y añadirse a algunos de los productos que consumimos. Podemos encontrarlas en productos como detergentes, dentífricos, en productos para la piel como exfoliantes y protectores solares e incluso en muchas fibras sintéticas de ropa, entre otros.

Al ser productos de consumo diario y que suelen entrar en contacto con el agua, los microplásticos que contienen terminan en nuestras aguas residuales. Debido a su pequeño tamaño, son difícilmente tratables en la filtración de las depuradoras, por lo que acaban siendo desechados a ríos y mares afectando a la flora y fauna que forma parte de nuestra cadena trófica. Se estima que un adulto consume de media 2.000 microplásticos al año a través de la sal. Lo que eso significa para nosotros sigue siendo un misterio.

¿Qué medidas se están tomando?
España es uno de los países de Europa que más contribuyen a esta contaminación, siendo el segundo país europeo que más plásticos vierte al mar Mediterráneo, con un total de 126 toneladas diarias. Esta exposición podría aumentar, ya que se prevé un incremento del 40% en la producción de plástico durante la próxima década.

Europa ha votado recientemente una medida que tiene como objetivo hacer que desaparezcan del mercado todos aquellos productos que ya tienen una versión biodegradable para antes de 2021. En el caso de determinados plásticos contaminantes para los que no existe una alternativa, su consumo tendrá que reducirse al menos un 25% hasta el año 2025. Eso sí, los Estados miembros deberán diseñar planes nacionales que incentiven el uso de productos que puedan ser reutilizados. Otros plásticos como las botellas de bebidas, deberán recogerse separadamente y su porcentaje de reciclaje deberá alcanzar el 90% en 2025.

¿Podemos filtrar estos microplásticos en casa?
Existen algunos sistemas de filtrado para el hogar que logran retener los microplásticos existentes en el agua del grifo, incluso las partículas de plástico más pequeñas encontradas hasta la fecha (2,5 micrones):
· Filtros de grifo de carbón activado granular: filtran contaminantes de hasta 5 micrones.
· Filtros de grifo de bloques de carbón, como TAPP 2 el primer filtro del mercado con cartuchos biodegradables: consiguen filtrar contaminantes de hasta 2 micrones, eliminando todos los microplásticos conocidos hasta la fecha.
· Filtros de ósmosis inversa: pueden filtrar hasta 0,001 micrones. Tienen un coste más elevado y requieren de mayor mantenimiento y gasto de agua, pero son eficaces de cara a absorber microplásticos.

Aunque los filtros son una solución temporal para nuestro hogar, está claro que el problema va mucho más allá y solo podrá solucionarse con una mayor educación y concienciación de la sociedad en el uso y consumo responsable de productos que contienen plástico. Los gobiernos y los jóvenes, con movimientos como Fridays For Future tienen mucho que decir en este asunto y, aunque cada vez son más los países que promueven el consumo consciente, aún queda un largo camino por recorrer. Medidas como la nueva ley europea que buscan erradicar los productos plásticos que ya tienen una versión biodegradable, son un paso más hacia un futuro más sostenible.

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