El chantaje ha existido toda la vida, convirtiéndose en uno de los delitos más antiguos de la historia. Ahora, con la aparición de las nuevas tecnologías este tipo de delitos se han incrementado. Los ciberdelincuentes roban dinero e información a sus víctimas a través de distintos métodos, pero también hackean mensajes de texto y webcams haciendo uso de un tipo de ciberdelincuencia muy personal: la extorsión sexual o ‘sextorsión’, según los expertos de Kaspersky Lab.
‘La sextorsión’ consiste en amenazar a la víctima con revelar información íntima a no ser que pague al extorsionista. Mensajes de texto con contenido sexual, fotos comprometidas e, incluso, vídeos (sexting) son algunos de los materiales interceptados por los que los ciberdelincuentes suelen pedir dinero, aunque en algunas ocasiones obligan a la víctima a enviar más para evitar que los secretos más íntimos sean divulgados.
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