
La transformación del puesto de trabajo digital entra en una nueva fase en 2026. Tras años de aceleración tecnológica, las organizaciones se enfrentan ahora a un escenario en el que la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la regulación y la eficiencia operativa dejan de ser vectores emergentes para convertirse en factores estructurales. En este contexto, apostar por entornos de trabajo más inteligentes, resilientes y sostenibles resulta clave para preservar la competitividad y la continuidad del negocio.
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