
Cuando comparamos smartphones, solemos fijarnos en el tamaño de la pantalla, la calidad de la cámara o la autonomía de la batería. Pero hay una especificación que influye silenciosamente en nuestra comodidad a lo largo del día: el peso. Y una diferencia de 50 gramos puede parecer insignificante hasta que convives con ella.
Para ponerlo en perspectiva, 50 gramos equivalen aproximadamente al peso de una pelota de tenis, un huevo de gallina grande o un llavero con las llaves de casa. Por sí solos no parecen mucho. Pero ese peso puede hacerse notar con el paso de las horas.
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