
En los próximos Juegos de Invierno, España no solo competirá contra cronómetros, rivales y condiciones extremas. Competirá también contra milésimas, sensores y datos. En un escenario donde la diferencia entre el podio y la eliminación se mide en décimas de punto, centímetros o fracciones de segundo, la tecnología se ha convertido en un factor decisivo que puede inclinar la balanza.
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