
El próximo mes de abril ya serán de aplicación las principales obligaciones previstas en la Ley 1/2025 de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario. Dichas obligaciones consisten en disponer de planes de prevención, promover la formalización de acuerdos de donación con organizaciones sociales y la aplicación de una jerarquía de prioridades que tiene como primer paso la prevención, seguido de la priorización del consumo humano a través de la donación u otras formas de redistribución de excedentes, entre otras cuestiones.
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