
La ciberdelincuencia es una máquina bien engrasada que mueve miles de millones de dólares al año. En los mercados de la dark web, ocultos a las fuerzas del orden y a la mayoría de los consumidores, los ciberdelincuentes compran y venden enormes cantidades de datos robados, así como las herramientas de piratería informática necesarias para obtenerlos. Por ejemplo, se cree que hay 24.000 millones de nombres de usuario y contraseñas obtenidos ilegalmente que circulan por estos sitios. Uno de los datos más codiciados es el de las tarjetas de crédito, que los delincuentes compran al por mayor para cometer posteriores fraudes de identidad.
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Reza el refranero español que “hecha la Ley, hecha la trampa”. Y con esto de las comunicaciones encriptadas para preservar la privacidad de las personas, los hackers han aprovechado también ha dado lugar a la creación de la ‘Invisible Net’. Se trata de una red paralela a Internet creada por grupos organizados de hackers, con el fin de evitar a la Policía en sus turbios negocios ilegales, que hasta ahora se hacían en la la Dark Web.
Deep Web