
Año tras año, el número de filtraciones de datos asciende a nuevos niveles récord, y las identidades digitales se roban cada vez con más frecuencia. No es de extrañar: al fin y al cabo, las contraseñas más utilizadas en España durante el último año fueron “12345” y “123456”, según datos de NordPass. Es evidente que muchos usuarios utilizan contraseñas demasiado simples y poco originales. El Día Internacional del Cambio de Contraseña, que se celebra cada 1 de febrero, pretende ser un recordatorio anual de lo importante que es tener contraseñas seguras para tu vida digital diaria.
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Con motivo de la celebración del Día de Internet Seguro que se celebra el 6 de febrero, Kaspersky Lab quiere destacar la enorme cantidad de información privada y sensible que hoy en día almacenamos en nuestros dispositivos (PCs, móviles tablets,…). Los usuarios deberían preocuparse más por su seguridad y contar con una buena gestión de sus contraseñas. Es algo que parece obvio, pero muchos caen en errores elementales que dejan al descubierto sus correos electrónicos, cuentas bancarias, archivos personales y demás informaciones valiosas.
Los dispositivos inteligentes conectados se consideran instrumentos que pueden hacer nuestras vidas más fáciles. Pero ¿hasta qué punto son realmente seguros? En 2015, los analistas de Kaspersky Lab examinaron las amenazas que se pueden encontrar detrás del internet de las cosas (IoT). Los resultados fueron tan preocupantes que, dos años después, se ha vuelto a realizar el mismo análisis. De 8 dispositivos IoT seleccionados al azar, desde una plancha inteligente a un vehículo espía inteligente, la mitad fueron hackeados gracias a la debilidad de las contraseñas (cargador inteligente, asistente personal doméstico, cafetera y cámara IP).
Según un estudio de Bitkom (Asociación Alemana de las Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones), casi el 50% de los internautas usa entre uno y diez servicios online diferentes; y un tercio, entre 11 y 20, cada uno de los cuales está protegido por una contraseña. Sin embargo, la gran mayoría de las contraseñas que se usan para proteger cuentas bancarias, correos electrónicos o redes sociales ponen en peligro la privacidad de nuestros datos personales. Nunca es tarde para comprobar si las claves de acceso que usas en Internet son lo suficientemente fuertes.