
En un mundo en el que el teléfono móvil se ha convertido en una extensión de nosotros mismos, es vital entender que la imagen que tenga definirá, en parte, nuestra identidad. La funda que le pongamos deja de convertirse aquí en un mero accesorio para pasar a ser una declaración estética, un lienzo en el que poder expresar nuestra personalidad pero, ¿Por qué no también en el que llevar, en talla mini, nuestra obra de arte preferida?
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