Según diferentes analistas las descargas de aplicaciones móviles pasarán de los 30.1 mil millones en 2011 a más de 200 mil millones en 2016. La razón de este boom se justifica tanto en los cambios experimentados en los hábitos de consumo y la manera como nos socializamos, como en el desarrollo de nuevos canales para buscar información, leer las noticias o consultar las cuentas bancarias. Procesos, todos, mucho más sencillos gracias a las nuevas funcionalidades de los smartphones, el acceso universal a Internet y los cientos de miles de aplicaciones creadas específicas para hacer todo esto.
Según Borland, a Micro Focus company, poco a poco la presión se traslada de los departamentos de TI a otros como marketing y ventas, que tienen que ofrecer nuevas aplicaciones móviles que sean capaces de satisfacer las nuevas necesidades del usuario final. Sin embargo, estos “desarrolladores no profesionales” a menudo evitan o reducen el tiempo necesario para el testing crítico, con el fin de cumplir los plazos cada vez más cortos de entrega o, simplemente, porque no son conscientes de los riesgos que conlleva esta omisión.
Sigue leyendo





