
Mirar de reojo una pantalla ajena en el metro, en una cola o en una cafetería se ha convertido en una escena cotidiana que casi todos reconocen, aunque pocas veces se verbalice. Según un nuevo estudio de Samsung [1], el 58% de los españoles afirma haber mirado accidentalmente la pantalla de otra persona en espacios públicos y casi tres de cada diez (28%) reconocen haberlo hecho por curiosidad.
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