Namirial y Broadvoice se alían para asegurar la validez legal en la contratación de luz y electricidad

Namirial, multinacional especializada en soluciones de identidad digital y servicios de confianza, ha alcanzado un acuerdo con Broadvoice, compañía enfocada en soluciones inteligentes de Customer Experience (CX), para facilitar la adaptación al Real Decreto 88/2026, aprobado el pasado mes de febrero.

Este nuevo marco normativo valida el “Reglamento general de suministro, comercialización y agregación de energía eléctrica”, con el objetivo de reforzar la seguridad jurídica en los procesos de contratación de luz y electricidad, así como garantizar una mayor protección al consumidor.

A través de esta alianza, ambas compañías ponen a disposición del sector energético una solución conjunta orientada a facilitar la adaptación a los nuevos requisitos regulatorios. En este contexto, Namirial y Broadvoice permitirán a las empresas cumplir con la normativa en los procesos de contratación y comunicación con clientes minoristas, garantizando la autenticación, integridad y trazabilidad de todo el proceso, en un entorno regulatorio ahora más exigente. Todo ello, de forma ágil y sin fricción, mediante una experiencia de usuario automatizada que optimiza la interacción tanto en entornos digitales como en canales telefónicos.

Esta alianza refleja la apuesta de Namirial por seguir liderando la transformación digital en sectores regulados, consolidando su presencia global y en España tras la integración de Signaturit, compañía ampliamente reconocida en el ámbito de la firma electrónica. Una operación que refuerza su compromiso con la innovación, la seguridad jurídica y el desarrollo de soluciones avanzadas, ampliando su propuesta de valor y su posicionamiento en el mercado español y latinoamericano.

Las obligaciones que impone la nueva norma

El nuevo Reglamento integra en un solo texto normativas dirigidas a fomentar la transparencia hacia los consumidores, además de prohibir la publicidad y contratación telefónica no solicitadas -las polémicas llamadas comerciales-, exigiendo iniciativa previa del consumidor y siendo aplicable a todas las actividades en el segmento de suministro en el mercado eléctrico minorista.

En esta línea, el Real Decreto introduce nuevas exigencias en materia de información y consentimiento en temas como el cambio de compañía -que deberá ser efectivo en 24 horas-, o el envío y recepción del contrato previamente a la firma, que deberá, además, gozar de un consentimiento expreso para formalizarlo. Además, exige notificaciones previas de al menos 15 días antes de un posible corte de luz, o comunicaciones simplificadas para consumidores vulnerables.

France Vidal, responsable de Legal en Namirial explica: “Uno de los ejes clave del reglamento es reforzar la protección del consumidor. Estas medidas responden a la evolución del mercado en los últimos años y a la necesidad de seguir avanzando hacia prácticas comerciales más transparentes y seguras para todos los actores implicados”.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha identificado algunos problemas estructurales en ciertos procesos, especialmente en aquellos relacionados con modificaciones unilaterales de contratos o con opacidad en la facturación de servicios.

Por su parte, Virgilio Muelas, Channel Manager en Broadvoice incide en la importancia de mantener una correcta atención y contacto con los clientes del sector. “Priorizamos que las interacciones en los procesos de contratación vinculados al suministro energético sean transparentes, eficientes y ágiles, garantizando una experiencia fluida para el cliente”.

Evidencias digitales en toda la contratación

Broadvoice ha integrado los servicios de Namirial para reforzar la trazabilidad y la generación de evidencias en los procesos de contratación mediante soluciones de entrega electrónica certificada, firma electrónica y custodia de documentos. Estas herramientas permiten generar y preservar registros con validez probatoria, que pueden ser utilizados en caso de conflictos judiciales.

De este modo, procesos como la obtención del consentimiento del consumidor, el envío de comunicaciones contractuales previas a firma o la formalización de contratos pueden realizarse de forma fehaciente, garantizando la acreditación de la voluntad del destinatario en cada interacción.

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