Check Point Software analiza el impacto de la IA en la protección de infraestructuras críticas en España

La ciberseguridad se ha convertido en un elemento central de la seguridad nacional y la estabilidad económica. En un contexto marcado por la aceleración de la inteligencia artificial (IA) y el incremento constante de los ciberataques, España no es ajena a esta realidad. En enero, las empresas españolas registraron una media de 1.988 ataques semanales, lo que supone un incremento del 12% respecto al mismo mes de 2025, según datos de Check Point® Software Technologies Ltd., pionero y líder global en soluciones de ciberseguridad.

Este crecimiento sostenido confirma que el riesgo digital ya no es puntual, sino estructural. Ataques dirigidos contra servicios esenciales, cadenas de suministro y sistemas de información críticos tienen un impacto directo en la confianza ciudadana, la continuidad operativa y la competitividad del país.

La seguridad ya no se mide solo por la prevención, sino por la capacidad de resistir incidentes, limitar daños y recuperar servicios rápidamente. Tecnologías como la IA amplían la superficie de ataque y exigen un enfoque estratégico basado en resiliencia más que en simples barreras defensivas.

Los marcos de gobernanza como el Cybersecurity Framework delNIST ofrecen una base común para evaluar y gestionar riesgos de manera efectiva. Sus cinco funciones (identificar, proteger, detectar, responder y recuperar) reflejan cómo se desarrollan los incidentes reales y permiten a gobiernos y operadores críticos hablar un lenguaje compartido, esencial para medir y reducir riesgos a nivel nacional.

La adopción de modelos de trabajo híbridos, entornos cloud y ecosistemas interconectados ha hecho que la confianza implícita deje de ser suficiente. El enfoque Zero Trust asume que la intrusión es posible en cualquier momento y verifica de forma continua identidades, dispositivos y comportamientos. La mayoría de los ataques actuales se basan en el robo de credenciales y el abuso de accesos legítimos, especialmente a través del correo electrónico. Zero Trust permite reducir el impacto de las brechas, mejorar la visibilidad y reforzar la protección de entornos híbridos, con el fin de garantizar la continuidad de servicios críticos.

IA: oportunidad estratégica y riesgo emergente

La inteligencia artificial desempeña un doble papel. Mejora la detección de anomalías, automatiza la respuesta a incidentes y ayuda a priorizar alertas. Al mismo tiempo, se ha convertido en una herramienta para atacantes que buscan escalar phishing, suplantaciones avanzadas o manipulación de modelos de IA. La gobernanza de la IA es crucial: marcos como el NIST AI Risk Management Framework permiten integrar seguridad, transparencia y fiabilidad desde el diseño de los sistemas, evitando que se conviertan en un nuevo punto débil para organizaciones públicas y privadas.

La resiliencia en materia de ciberseguridad depende también de la colaboración y del talento disponible. El intercambio de información de amenazas sigue siendo un desafío por barreras legales y de confianza, mientras que la escasez de profesionales especializados limita la capacidad de respuesta. A nivel global, el déficit de talento en ciberseguridad alcanza millones de puestos sin cubrir, afectando directamente la gestión de incidentes, la seguridad en la nube y la adopción segura de la IA.

En la era de la IA, la ciberseguridad ya no se mide por la ausencia de incidentes, sino por la capacidad de mantener los servicios críticos y la confianza pública bajo presión. La combinación de marcos del NIST, arquitecturas Zero Trust y una gobernanza sólida de la IA ofrece a España una hoja de ruta clara para avanzar desde la defensa reactiva hacia una resiliencia sostenida en la ciberseguridad.

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