Una milésima puede decidir las medallas de España en los Juegos de Invierno: esta es la tecnología que entra en juego

En los próximos Juegos de Invierno, España no solo competirá contra cronómetros, rivales y condiciones extremas. Competirá también contra milésimas, sensores y datos. En un escenario donde la diferencia entre el podio y la eliminación se mide en décimas de punto, centímetros o fracciones de segundo, la tecnología se ha convertido en un factor decisivo que puede inclinar la balanza.

Hoy, competir en unos Juegos de Invierno ya no consiste solo en deslizarse más rápido, saltar más alto o girar con mayor precisión. Consiste en interpretar datos en tiempo real, optimizar decisiones técnicas y confiar en sistemas capaces de registrar, validar y distribuir información incluso en condiciones extremas de frío, viento y nieve.

Desde Bornan Sports Technology, compañía española especializada en tecnología para grandes competiciones deportivas y con experiencia en grandes eventos de invierno, señalan que “las disciplinas de invierno se encuentran entre las más exigentes desde el punto de vista tecnológico”“En este tipo de deportes, márgenes mínimos y condiciones extremas hacen que cualquier desviación técnica, humana o de medición pueda influir en una final, una ronda o una medalla”.

La tecnología que puede marcar la diferencia en los Juegos

  • Sensores ópticos y cronometraje de alta precisión: son los que deciden una carrera en milésimas de segundo. Colocados en la salida, la llegada y puntos clave del recorrido, detectan el paso exacto del deportista sin margen para el error humano. Dos bajadas pueden parecer idénticas, pero un leve retraso en una curva, invisible al ojo humano, queda registrado de forma definitiva por el sistema. Esta tecnología suele ser clave en el esquí alpino, donde competirán Joaquim Salarich y Arrieta Rodríguez, y puede marcar la diferencia entre seguir soñando con el podio o quedarse fuera.
  • Chips de seguimiento y controles intermedios: en pruebas largas y con muchos participantes, la tecnología no solo mide tiempos: ordena la carrera. Los chips registran cada paso por el recorrido, gestionan salidas masivas y adelantamientos constantes y evitan que diferencias mínimas se pierdan en el caos. Esta tecnología es usual en el esquí de fondo, disciplina en la que competirán Bernat Sellés, Jaume Pueyo y Marc Colell, donde una mala referencia o un registro incorrecto puede significar desaparecer de la clasificación tras más de media hora de esfuerzo.
  • Cámaras de alta velocidad y sistemas de apoyo a la decisión: cuando una décima separa a dos deportistas, la imagen manda. Las cámaras permiten revisar aterrizajes, rotaciones y ejecuciones con precisión milimétrica, apoyando las decisiones arbitrales. Esta tecnología es decisiva en el snowboard, tanto en las pruebas de velocidad, con Lucas Eguibar y Álvaro Romero en snowboard cross, como en las disciplinas de estilo, donde competirán Queralt Castellet (halfpipe) y Nora Cornell (slopestyle y big air). Una repetición puede cambiar una puntuación. Y una puntuación, una medalla.
  • Sistemas de análisis visual sincronizados con la puntuación: aquí no basta con ver el error: hay que medirlo. Estos sistemas permiten analizar saltos, número de rotaciones y estabilidad en las recepciones, sincronizando música, ejecución y nota final. Son clave en el patinaje artístico, donde competirán Tomás Guarino en individual y la pareja formada por Olivia Smart y Tim Dieck. Una rotación incompleta o una mala caída no solo se aprecia: queda registrada.
  • Cronometraje extremo para llegadas simultáneas: cuando varios deportistas cruzan la línea prácticamente al mismo tiempo, es un sensor el que decide en una fracción de segundo quién sigue adelante y quién queda eliminado. Esta tecnología es crítica en el patinaje de velocidad, con Nil Llop y Daniel Milagros, donde una milésima puede separar una ronda más de la eliminación.
  • Sistemas de control de recorridos y seguridad en alta montaña: en disciplinas donde el riesgo es máximo, la tecnología va más allá del tiempo. Controla puntos de paso, valida recorridos y refuerza la seguridad en entornos extremos. Es el caso del esquí de montaña, contará con representación española de Ot Ferrer, María Alonso, Ana Costa y Oriol Cardona, además de Sofía Val y Asaf Kazimov. Aquí, la tecnología no solo decide posiciones: garantiza que la prueba pueda disputarse con seguridad.

Detrás de todas estas disciplinas opera un mismo engranaje invisible: sensores que capturan datos, sistemas que los procesan en tiempo real y plataformas que validan y distribuyen resultados al instante a jueces, organización y retransmisiones, incluso en condiciones extremas.

Empresas especializadas como Bornan Sports Technology forman parte de esta revolución tecnológica que ya ha demostrado su fiabilidad en grandes eventos internacionales, como los últimos Asian Winter Games Harbin 2025, donde más de 1.260 atletas y 11 disciplinas dependieron de un ecosistema digital capaz de procesar millones de datos en uno de los entornos más exigentes del calendario.

En los Juegos de Invierno del siglo XXI, la tecnología ya no acompaña al deporte: lo decide. Y cuando una milésima o una décima pueden marcar una medalla, España también.

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