
Imaginemos a un viajero explorando un rincón remoto andino, se trata de un viaje lleno de aventuras y nuevas experiencias que en definitiva transformarán su visión del país sudamericano por siempre. Para este viajero, el lugar en donde decide hospedarse no es cualquier cosa, pues es consciente de que su habitación se transforma en un epicentro de experiencias culturales inolvidables que fusiona tradición y modernidad. Esta escena, cada vez más común en la región, ilustra cómo la hospitalidad moderna en Latinoamérica se está democratizando, expandiéndose más allá de los hoteles tradicionales para convertir cualquier espacio con una cama en un núcleo de experiencias inolvidables para las y los viajeros.
En Latinoamérica la hospitalidad se transforma en un ecosistema tecnológicamente inclusivo que prioriza experiencias auténticas, respondiendo y destacándose ante la demanda global por viajes significativos. Impulsada por innovaciones digitales y plataformas integrales, esta evolución aprovecha lo mejor de la diversidad geográfica y cultural de la región, desde las vibrantes urbes, hasta las comunidades indígenas, sin por ello perder su legado y esencia.
Una historia de evolución que se transforma
La hospitalidad en Latinoamérica tiene raíces profundas en el periodo colonial, sin embargo, a mediados del siglo XX, el turismo emerge como un motor económico incipiente que con la modernización se aceleró mediante inversiones en infraestructura y la atracción de inversión extranjera directa, que representa un 15% del total regional, integrando la región a mercados globales y contribuyendo al PIB con tasas superiores al 1.7% en varios países, de acuerdo con el “Global Report on Women in Tourism” de la UNESCO.
Impulsada por la economía colaborativa y tecnologías digitales, la hospitalidad se expande, convirtiendo cualquier cama disponible en un potencial de experiencias integrales. De hecho, la tasa de crecimiento anual esperada para la industria de viajes y turismo, que incluye la hospitalidad, en América Latina es del 6.21% para el período 2025-2030, según Statista.
Complementariamente, de acuerdo con cifras de UN Tourism, las llegadas internacionales a Latinoamérica aumentaron un 3% en el primer semestre de 2025 respecto a 2024, con Sudamérica destacando con un 14% de incremento. México registró un 7% de incremento en llegadas durante el mismo periodo, mientras que Brasil superó los 8 millones de visitantes registrados hasta octubre de 2025, un 40% más que el año anterior. Colombia proyecta un 10% de crecimiento anual en visitantes internacionales para 2026, generando hasta 17 mil millones de dólares en ingresos. Por su parte, Chile, contó con más de 3.1 millones de llegadas en el primer semestre de 2025 y anticipa un mercado turístico valorado en 3.29 mil millones de dólares para el año 2026, con un crecimiento anual compuesto del 6.52% hacia 2030. Con respecto al Caribe, de acuerdo con el “ECLAC’s 2025 Economic Survey” de la CEPAL, el crecimiento se estimó en 1.8% para 2025 y se espera un 1.7% para 2026.
Tecnología que impulsa la evolución de la Hospitalidad Moderna Latinoamericana
Hacia 2026, las soluciones tecnológicas de hospitalidad impulsarán la personalización a nuevos estándares globales y Latinoamérica liderará la adopción de estas innovaciones, posicionándose como referente global en turismo inclusivo y regenerativo.
En este panorama tecnológico, la seguridad emerge como un aspecto clave, con tecnologías de acceso móvil que transforman dispositivos personales en llaves digitales seguras, eliminando tarjetas plásticas y empleando encriptación avanzada para monitoreo en tiempo real. Estas soluciones, ofrecen accesos sin contacto a habitaciones y áreas comunes, reduciendo riesgos de pérdida o duplicación, y fomentando confianza entre huéspedes y anfitriones en entornos diversos como los de Latinoamérica.
La sostenibilidad, por su parte, se fortalece mediante sistemas de gestión energética con sensores de presencia que modulan luces y aire acondicionado según preferencias individuales, apagándose automáticamente al detectar ausencia. Esto genera ahorros del 20-30% en consumo, optimizando recursos en hoteles, estancias y espacios de hospitalidad, alineándose con la biodiversidad regional y contribuyendo a metas de carbono neutral en destinos como Costa Rica.
Otro jugador importante es la conectividad, hoy en día estos ecosistemas integrales ofrecen soluciones robustas capaces de soportar miles de conexiones simultáneas a través de plataformas en la nube, proporcionando accesos únicos y sin fricciones a redes de alta velocidad. Integradas con IoT, estas tecnologías aseguran experiencias estables y rápidas, ideales para nómadas digitales que demandan espacios de trabajo en cualquier rincón, elevando la eficiencia y personalización en la hospitalidad.
La transformación de la hospitalidad moderna en Latinoamérica ya no se trata de solo recibir a los viajeros, sino de tejer redes que unan comunidades, preserven el entorno y forjen un legado de experiencias seguras, sostenibles y conectadas, donde cada cama representa una puerta a un futuro más integrado que propicie vivencias únicas.
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Por Coco Medina, Gerente de comunicación estratégica para LATAM y Caribe de Vingcard | ASSA ABLOY