Algunas de las habituales reglas de oro que usamos para generar nuestras contraseñas están ahora en entredicho. Fueron creadas en 2003 por el Instituto de Tecnología y Estándares norteamericano (NIST) pero su creador, el investigador Bill Burr, desmintió recientemente su verdadera utilidad.
Hasta ahora, las passwords han sido fuente de frustraciones. Para particulares concienciados del papel que juegan cuando hablamos de ciberseguridad, pero sobre todo para muchas empresas que obligan a sus empleados a cambiarlas con regularidad y crear nuevas claves en función de patrones complejos.
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