
Los nacidos entre 2010 y 2025, conocidos como Generación Alpha, no solo crecen rodeados de tecnología, sino que conviven con ella a diario. Smartphones, tablets y herramientas basadas en Inteligencia Artificial forman parte de su entorno habitual, ya sea para jugar, aprender o comunicarse. Esta familiaridad plantea una cuestión clave para familias y expertos en seguridad: si los menores están accediendo a tecnologías demasiado potentes a edades cada vez más tempranas.
Con motivo del Día de Internet Seguro, los expertos de Kaspersky comparten una serie de recomendaciones prácticas para ayudar a padres y madres a convertir la Inteligencia Artificial en una aliada, y no en un riesgo, para los más jóvenes. Porque la realidad es que los menores no van a dejar de utilizar herramientas basadas en IA. Asistentes virtuales y chatbots ya forman parte de su día a día, ofreciendo respuestas rápidas y acceso inmediato a contenidos. Por ello, es importante que los adultos asuman un papel activo y acompañen a los niños en su uso.
Conviene explicarles que estos asistentes no son personas reales, ni amigos, ni fuentes infalibles. Son herramientas avanzadas que pueden ser útiles, pero también equivocarse, ofrecer información sesgada o resultar engañosas. Enseñarles a contrastar la información en varias fuentes, como harían en un trabajo escolar, es un paso esencial.
También es importante insistir en que no deben confiar plenamente en las respuestas de la IA, especialmente cuando se trata de temas sensibles como la salud, el bienestar emocional o la seguridad, y que nunca compartan datos personales o documentos con este tipo de sistemas.
Activar filtros y controles de seguridad
Muchas plataformas de IA y dispositivos inteligentes incorporan funciones de seguridad y privacidad que a menudo pasan desapercibidas. Revisar los ajustes, activar filtros de contenido y adaptarlos a la edad y madurez del menor ayuda a reducir la exposición a contenidos inapropiados, riesgos para la privacidad o interacciones potencialmente dañinas.
No obstante, no todos los servicios permiten un control completo de la actividad online. Para crear un entorno digital más seguro, es importante apoyarse en herramientas de control parental (como Kaspersky Safe Kids) que ayuden a filtrar contenidos, limitar el acceso a determinadas aplicaciones o sitios web y gestionar el tiempo que los menores pasan frente a las pantallas.
Verificar la autenticidad de las aplicaciones con IA
La proliferación de aplicaciones basadas en IA hace imprescindible extremar la precaución. Es fundamental descargar únicamente apps desde tiendas oficiales y explicar a los menores la importancia de no instalar software de fuentes desconocidas. Comprobar quién está detrás de la aplicación, si cuenta con una web oficial y una presencia legítima, es una buena práctica.
Asimismo, conviene enseñar a los niños a revisar los permisos que solicitan las aplicaciones y a no conceder acceso a datos o funciones que no sean necesarias para su funcionamiento.
Mantenerse implicados e informados
Conocer qué tipo de cuestiones confían los menores a la IA ya supone un paso importante. Preguntas sencillas como “¿qué le has preguntado hoy a la IA?” o “¿te ha dado una respuesta útil?” fomentan una conversación abierta sobre su uso. Si recurren a herramientas como ChatGPT para los deberes, es recomendable pedirles que expliquen lo que han aprendido. Si utilizan asistentes de voz, interesarse por los temas que tratan o las curiosidades que han detectado.
“Cuando los padres participan activamente en la relación de sus hijos con la Inteligencia Artificial, dejan de ser figuras de control para convertirse en guías de confianza. Los menores buscan su opinión porque saben que existe un interés real por su experiencia digital. Aun así, permitir cierto grado de autonomía no debe implicar bajar la guardia en materia de seguridad y desarrollo saludable”, afirma Andrey Sidenko, responsable de proyectos de alfabetización digital en Kaspersky.